fbpx
Volver al listado

Ojo Histérico – Nicole Chaput

Es una cosa terrible

Que esté tan abierta: como si mi corazón

Elaborará un rostro y caminara hacia el mundo.

Tres Mujeres, Sylvia Plath.

 

Querida Nicole: 

Amy Sillman dice esto sobre la pintura: “… el tiempo pasa de manera intermitente, y la resistencia de los materiales es parte de ese tiempo. Al igual que el cuerpo, miras tu creación y piensas: “Dios mío, qué feo”.

Ayer me dijiste: “Pinto para verme a mí misma. Cada pintura que hago es un autorretrato”  mientras mirábamos tus obras, sentadas en el piso de madera manchada de pintura en tu habitación. Pintar autorretratos es difícil, especialmente si no estás usando un espejo o una fotografía y solo tienes el recuerdo de cómo crees que te ves como referencia. Te imagino de niña, mirándote en el espejo, tratando de comprender el “yo” que estás mirando, cuando la brecha entre lo que ves y lo que sientes parece ser monumental. Utilizas el lienzo para corregir esto. Sin espejo, sin foto, solo pintura y la sensación sutil de un “yo” que empieza a emerger del lienzo. Imagino que comienzas con una línea, o una mancha de color y trabajas desde allí. Sin un plan real, solo una sensación de lo que hay por venir. Te tomas horas minuciosas para construir un cuerpo con capas y capas de pintura, hasta que, por fin, algo que el espejo nunca podría lograr sucede: apareces.

Cada vez que dibujo una cara desde la imaginación, comienzo con el ojo. ¿Y tu? La mayoría de la gente lo hace. Tal vez tenga algo que ver con el ver y ser visto. Como si en cuanto la cosa que esté dibujando pueda ver como yo veo, se convirtiera en una persona. Los ojos se asoman de tus cuadros en llamativas y expresivas manchas de pintura, se inclinan, casi se derriten. Aun así nos ven fijamente, rímel triste corriendo por sus mejillas. Sus miradas son palpables.

 Me entretiene pensar en la reacción que las personas tienen cuando se dan cuenta de que eres tu quien pinta y aparece en tus pinturas. La brutalidad que adquieren tus pinceladas cuando tratas de animar un cuerpo en relación a tu propia apariencia gentil puede parecer inquietante para cualquier vato desprevenido. Te preocupas tanto por el cuerpo que se amontona en tus cuadros y le quita el aire al lienzo: lo asfixia. De hecho, te preocupas tanto por el cuerpo que no sólo lo representas dentro de los lienzos, sino también lo creas rellenando piezas de telas recortadas en cuerpos tridimensionales, maquilladas perfectamente imperfectas. Puedo imaginarte sintiendo el relleno, preguntándote: 

“¿Es así cómo se siente un cuerpo?”   

 Con cariño,

 

Ana   

 

  1. Los espejos en el piso están destinados a aumentar la autoconciencia del espectador mirando tu obra en relación a su cuerpo (al igual que cuando tu pintas).

 

It is a terrible thing

To be so open: it is as if my heart

Put on a face and walked into the world.

Sylvia Plath, Three Women, a poem of three voices. 

 

Dear Nicole, 

Amy Sillman says this about painting: “…time goes by in fits and starts, with resistance of materials being part of that time. Like the body, you look down at your creation and think, ‘my god, you are ugly.’” 

Yesterday you said to me: “I paint to see myself. Every painting I make is a self-portrait.” as we sat on the paint stained hardwood floor of your bedroom and looked at your paintings. Self-portraits are hard. Especially if you aren’t using a mirror or a photograph and have only the memory of what you think you look like as a reference. I imagine you as a kid, staring into the mirror, trying to comprehend the ‘you’ you are looking at, when the gap between what you see and what you feel seems monumental. You take to the canvass to correct this. No mirror, no photo, just paint and the ever so faint sensation of a you slowly emerging from the canvass. You start with a line, or a blotch of color, work from there, I imagine. No real blueprint, just a sensation to go on. You take painstaking hours building a body with layers and layers of paint, until at last, something the mirror could never do happens: you appear. 

Whenever I draw a face from imagination I always start with the eye. Do you? This is not uncommon, most people do, perhaps this has something to do with seeing and being seen, as if as soon as this thing I’m drawing can see as I do, then it becomes a person. Eyes loom out of your paintings in bold expressive splotches of paint, they droop, almost melt, and yet they have a stare to them, a sad mascara running down your cheeks one, they are palpable. 

It’s funny to think about the reaction people get when they realize it’s you making the paintings and you depicted in them. The brutality your brushstrokes takes on when trying to animate a body in relation to your gentle-like demeanor might seem disquieting to an unsuspecting uncle. You care about the body so much they crowd your paintings, suck the air right out of them. You care about the body so much in fact, you not only depict it within the canvas, you also make it; stuffing cutout pieces of canvass into three dimensional body like shapes, make-up in place. I can picture you feeling the stuffing—asking yourself: ‘Is this what a body feels like?’  

Love Ana

 

P.S. The mirrors on the floor are intended to increase the viewer’s self-awareness by looking at your work in relation to his body (just like when you paint).

Contacto

Si eres artista y te gustaría ser parte de Casa Equis, envíanos tu portafolio a:

Si necesitas asesoría con tu compra o quieres comenzar una colección escríbenos a:

Abrir chat